miércoles, 4 de junio de 2014

palabras claves para un planeamiento financiero adecuado

Ante la posibilidad de cualquier contingencia que pueda desestabilizar nuestro plan financiero, lo ideal es contar con algún tipo de cobertura, como un seguro de vida, de secuestro, entre otros.

Presupuestar -haciendo un análisis de mis ingresos y gastos-, ahorrar, e invertir -de manera profesional- son las palabras claves para ejecutar mi propio plan financiero, y mi estrategia para la creación de riqueza en el futuro.

Según el especialista, el punto de partida es conocer el estado inicial de nuestras finanzas, y la forma más adecuada es haciendo un balance general personal:

debemos separar a nuestros activos productivos de los no productivos, porque los primeros involucran ingresos que nos generan rentabilidad, como por ejemplo acciones en la Bolsa de Valores de Lima, o bonos, o cualquier otro instrumento financiero.

Por el contrario, los no productivos, no nos generan ingresos, y lo único que ocasionan es sacarnos dinero del bolsillo, como por ejemplo, los gastos de mantenimiento del carro, o de la casa.

Recomendamos construir una estructura financiera en la que predominen los activos productivos, pero para ello debemos hacer uso de nuestra fuente de capital humano, que es el producto de nuestro trabajo, y de los ingresos que percibimos por nuestros sueldos.

“Cuando recién sales de la universidad, no tienes casa, ni departamento, y tienes pocos ahorros. Por ello, toda la riqueza está dada por el valor presente de todos esos ingresos que recibirás con el tiempo. A medida que el tiempo avance, ese capital se reducirá hasta llegar a la etapa de jubilación. Es una etapa inexorable, y por tal razón, el capital humano debe ser convertido en capital financiero”, acotó.

Ante la posibilidad de cualquier contingencia que pueda desestabilizar nuestro plan financiero, lo ideal es contar con algún tipo de cobertura, como un seguro de vida, de secuestro, entre otros. “Un seguro de vida es la mejor forma de asegurar una renta periódica a nuestros familiares”, acotó.

Pirámide de planificación financiera


Tal como lo muestra la pirámide, un planeamiento financiero empieza haciendo un diagnóstico de ‘cómo estamos y qué activos poseemos’, y para ello debemos estar coberturados, a través de un seguro. Acto seguido, es la acumulación de riqueza producto del ahorro o la inversión, y finalmente, conseguir nuestra libertad financiera.

Ante ese escenario debería plantearme la siguiente pregunta: ¿Estoy satisfecho con lo que tengo o con mi stock de riqueza acumulado? Ramírez sugiere que el mejor momento para empezar es hoy. Un ejemplo sencillo es hacer las siguientes preguntas: ¿Cuánto tiempo llevamos trabajando?, ¿Cuál ha sido mi ingreso promedio? y ¿Cuánto dinero ha pasado por mis manos?


Un individuo que empieza su ahorro a los 25 años, tiene un horizonte de inversión de 40 años aproximadamente, hasta su jubilación. En el segundo, tercero, y cuarto caso tienen un horizonte de inversión de 30, 20, y 10 años respectivamente.

Cuando el segundo individuo empieza su ahorro, el primero ya acumuló US$ 30,000 en su fondo. De igual manera, cuando el tercero y cuarto individuo inician su ahorro, el primero ya tiene acumulados US$ 91,000 y US$ 222,000, respectivamente.

Probablemente, después de haber visto el gráfico arriba, pienses que no te alcanza el dinero, pero no desesperes, porque según Ramírez, es un proceso que toma tiempo, porque primero debes ordenarte financieramente, luego aprender a ahorrar, y finalmente aprender a pagar tus cuentas.

Lo básico es hacer cosas que me permitan llegar al nivel de ingresos que tengo actualmente, porque -explicó- si yo gasto US$ 4,000 al mes, manteniendo ese mismo ritmo de gasto, debo esperar ganar cuando me jubile US$ 48,000 al año. La pregunta es: ¿Llegaré a ganar esa cantidad cuando me jubile?

Al respecto, surgen muchas alternativas, entre ahorrar, invertir en fondos mutuos, acciones, o bonos, pero ninguna vía será efectiva si no ejecuto un plan de ahorro constante. Una buena manera podría ser haciendo yo mismo un balance general o un estado de situación financiera, como lo detallamos en los primeros párrafos.

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